
VISION PERSONAL
La función de un docente no se encuentra limitada al aula,
por lo que las características que debe cumplir son muy amplias…resultando muy
difícil describirlo sólo en un único párrafo.

Bajo mi punto de vista, la
vocación dentro de esta profesión es de vital importancia. Como todo trabajo
cuyos beneficiarios son personas, la labor docente conlleva una gran carga
emocional. Muchas veces se realizan funciones con los alumnos que no vienen
contempladas en ninguna ley o normativa, por lo que la implicación y vocación
en esta profesión es de vital importancia.
De toda la nube de cualidades que
debe recoger un profesor, me quedo con la descubierta a través del libro de Angeles
Saura “Innovación Educativa con TIC en Educación Artística, Plástica y Visual”
en la que se describe a los docentes del s.XXI como JUGUETONES.
Tal vez por mi experiencia de 10 años como monitora y coordinadora de ocio y tiempo libre o tal vez por mi insistencia en que los alumnos disfruten, se diviertan y se impliquen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, considero esta cualidad primordial en los docentes de hoy en día.
Para limitarse a transmitir
información y conocimientos a los alumnos ya existen infinidad de medios
(libros, internet, tutoriales…), pero el docente debe saber “jugar” con los
contenidos y hacer partícipes a los alumnos de su “juego”. Y digo juego, no
refiriéndome a ganar o perder…sino a la parte de implicación que conlleva la
acción de jugar.
A través de este “juego” con los
alumnos podemos desarrollar infinidad de competencias con los mismos, siendo
nuestro fin primordial educar personas. Todas las competencias que se
contemplan en el currículo del BOCM se encuentran enfocadas a la formación de
las personas (autonomía, lingüística, cultura, matemática, aprender a
aprender…) siendo todas ellas necesarias para el completo desarrollo de los
alumnos.
Una
herramienta fundamental para desarrollar todas éstas competencias es el
diálogo. Olvidemos la idea preconcebida de que el docente es la única persona
que habla dentro de un aula, y aboguemos por un diálogo como instrumento de
trabajo. A través del diálogo fomentamos el pensamiento y juicio crítico de los
alumnos, así como su autonomía y reflexión. Les ayudamos a configurar su propio
pensamiento, modo de actuación, de expresión…en definitiva les hacemos
protagonistas de su aprendizaje y de sus vidas.
¡Juguemos y dialoguemos juntos!




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